Argentina: la huelga hace temblar a la extrema derecha de Milei

El 24 de enero pasado, en Argentina tuvo lugar la primer huelga general  contra el gobierno ultraliberal y reaccionario de Javier Milei. Organizada apenas un mes después de su asunción, esta jornada de huelga y movilización expresa una firme oposición del movimiento obrero a las primeras contrareformas en derechos de trabajo, sociales y democráticos, muchos de ellos garantizados por la Constitución del país.

Las primeras medidas de Milei incluyen : una devaluación de más del 100% de la moneda, aumento de impuestos y la desregulación (liberalización) de numerosos mercados (en particular el mercado inmobiliario) que ha provocado un aumento de más del 40% en los precios así como una inflación que no desciende de 25% mensual; medidas que han golpeado duramente a los trabajadores (de los cuales, al menos el 40% se encuentra en una situación de empleo informal).

 

Privatizaciones y represión de las clases populares

Con un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU, que confiere la capacidad de legislar al poder ejecutivo) y un paquete de leyes englobadas en una ley "ómnibus", el gobierno pretende derogar cientos de leyes que, hasta el momento actual, regulaban las relaciones de trabajo, el derecho de huelga, de expresión y manifestación así como controlar la concentración de la propiedad de medios, empresas y la tierra.

El gobierno busca también dotarse de amplios poderes, casi dictatoriales, para tener las manos libres para aplicar su programa de ajuste que tendría consecuencias dramáticas sobre las condiciones de vida y de trabajo de las clases populares.

El mismo busca tambien la privatización de empresas bajo control estatal, especialmente la empresa nacional de hidrocarburos (YPF), centrales atómicas (el país cuenta con 3) y más de 40 empresas en sectores estratégicos (aviación, investigación, energía, transportes, comunicación, etc.).

 

Una movilización que  puede desestabilizar el proyecto de Milei

El movimiento de huelga, iniciado por las organizaciones sindicales y sociales, "piqueteros",  barriales, de derechos humanos, los partidos de izquierda y el partido-frente peronista "Unión por la Patria" llama a hacer presión para que el congreso nacional rechace tanto el decreto como el paquete de leyes.

En este momento todavía no es posible saber la importancia de la participación en la huelga, que fue muy fuerte en el transporte, los hospitales, servicios públicos y compañias aéreas. Si bien la adhesion fue amplia también en muchos otros sectores, la participación no ha sido tan contundente como se esperaba.

Son las manifestaciones convocadas en las principales ciudades del país las que han dado ritmo a la protesta, con cientos de miles de personas en todo el territorio, la más numerosa en la capital, donde la consigna "La Argentina no se vende" sonó con fuerza en frente del palacio del Congreso, gritado con por los oradores y cantado por los manifestantes que así exigían a los diputados rechazar la "ley motocierra".

La presencia de las Madres de Plaza de Mayo (las madres de los desaparecidos durante la última dictadura militar), simbolo de resistencia, contribuyó al valor simbolico y a resaltar el carácter emblemático de la mobilización.

 

Construir una relación de fuerzas favorable

Después de esta demostración crucial, varios jueces se han apresurado a declarar la inconsitucionalidad de algunos pasajes del decreto (aquellos relacionados directamente con las relaciones de trabajo) y  han hecho lugar a una suspención del aumento de las tarifas de transporte. Temeroso de no conseguir su aprobación, el gobierno ha aplazado casi una semana el tratamiendo de la ley. Al mismo tiempo, las opociciones "conciliadoras" (incluyendo una parte de los diputados peronistas) se aprestan a votar una ley que es rechazada por la inmensa mayoría de la población.

La lucha esta planteada, y se ha dado un paso importante, pero es necesario continuar haciendo presión para inclinar la balanza en favor de los trabajadores.

Nicolas Menna